viernes, 23 de enero de 2015

TAREA 11   EDUCACIÓN LÍQUIDA.
MARÍA DE MONTSERRAT GHENO HEREDIA
MEB CÓRDOBA - 2
 “La fluidez y liquidez son metáforas adecuadas para entender la fase actual de la historia de la modernidad”, los retos que enfrentamos ante la incógnita que plantea el futuro para todos, supone un desafío a nuestros hábitos, costumbres y capacidades que aprendimos para "surfear" los escoyos del camino del día a día pero que ahora son tantos los caminos que no se sabe qué dirección tomar, a donde hay muchos caminos hacia diferentes direcciones que no se sabe cuál se desea transitar.
El autor dice que en este siglo, se esta luchando, intentando, por todos los medios de entender cómo establecer el equilibrio entre política y poder, donde la política es local y el poder es global y finalmente todos estamos expuestos a “mareas de la modernidad líquida como un tsunami tras otro que nos alcanza”.
Dentro de este planteamiento, revela que la juventud inmersa en esta sociedad, lo que desea es  vivir, experimentar la vida, no quieren dejar de lado ninguna posibilidad, quieren mantener abierta todas las posibilidades. No desean imitar a sus mayores, no consideran un futuro estable. Están mimetizados en una sociedad de consumo, de usar y desechar; este es el gran reto de la educación, el cómo cambiar esta ruta.
Zygmunt B.  en su libro “Los retos de la educación en la modernidad líquida” parte de lo que llama el SÍNTOMA DE LA IMPACIENCIA, (estado de ánimo), así como el nefasto  gasto del tiempo, el consumismo que no es como antaño (acumulación de cosas) si no como el breve goce de éstas, que bajo este parámetro se ve a la educación como un producto, no como un proceso,  siendo que la educación parece abandona la noción del conocimiento útil para toda la vida para sustituirla por la noción del conocimiento  de usar y tirar. Esta concepción es uno de los retos a vencer.
Dice: “ La educación debería ser una acción continua de la vida y no dedicarse exclusivamente al fomento de las habilidades técnicas”.
“Lo importante es formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos para así ser capaces de controlar el futuro de su entorno y el del suyo propio”.
Ante un “mundo” en constantes cambios, la educación debe ser lo bastante rápida y apegarse a sus demandas.
“Estamos ante una la educación líquida”, me llamó mucho la atención la  metáfora de semejar el concepto de líquido (constante cambio) como una forma de representar el desarrollo social en donde estamos inmersos, para poder entender los cambios que sufrimos en el día a día.

La exigencia que siento ante estos retos de la modernidad líquida en materia educativa, es que los paradigmas con los que me formé, ya no funcionan, son nuevas matrices mentales las que rigen la educación para que puedan incorporarse a los retos que la juventud necesita afrontar y ser acompañados de manera eficaz por el nuevo modelo de maestro de este milenio. 

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